Bueno esta entrada va dirigida a mi fallecida cachorra. Si bien la anterior tenia las lágrimas rodando en las mejillas. Hoy no, estoy solo flaco de sentimientos.
La verdad es te extraño y aunque voy en el proceso de aceptación... hay momentos del día a día que quedaron marcados en estos mas de dos años que estuviste con nosotros.
En el momento de llegar a casa y abrir la puerta delicadamente porque sabia que ella estaría siempre del otro lado.
Al dormir ella hacia los últimos ruidos en casa... ahora todo ruido es un poco tétrico.
El saber que acá mientras yo me establecía horas en el ordenador, haciendo mas nada como esta entrada. Ella estaba siempre por acá... caminando, ladrando a los pájaros... o sencillamente echada.
Hay cosas que no me salen palabras para escribir tales detalles que me hacen pensarla.
Habían cosas que acostumbraba hacer; montarla encima de mis hombros, darle mortales, agitarle su hocico para que se enojara y jugara... acercarme cuando comía porque se enojaba pero era tan dulce que no era capaz de morder a nadie de la familia, mas solo se estresaba.
Ella es tan ella que aun me da gusto pronunciar su nombre y creer que prosigo el saludo de entrada cuando llego a la casa desahitada por las tardes...
Es que sin ti, la casa ha sido un delicado solaz; que ahora lo noto tan desconocido, que es posible vernos las caras con mi familia y pensar... que silencio. Lo mas irónico que tu no hacías ruido.
Y es que mi querida Canela, solo tu estancia en esta casa era tan inmensa que sin estar a la vista, sin hacer ruido estabas acá.
Ahora si tu estuvieras y tuvieras voz y noción de expresarte con la voz, dirías ¿Que paso acá?
Y es que la realidad no te olvidamos... pero poco a poco se que pasara y te olvidaremos, pero no un olvido rasante... un olvido pasajero que va y que viene.
¿Sabes? aun te llevo de luto. Porque lo único que no quiero que suceda desde tu partida es que te olvidemos aunque es enfermizo si no te dejo ir.
Así como a los viejos perros, que si bien decimos así era el "mupe" o el "esfer" solo en la calle vivia o el "gringo" como apestaba.
¡Rayos! ¡TU NO! Tu no solo dejas temas de que hablar, si no que tu eras tan compleja que si hay cosas que te describen... son demasiadas que no cabe ninguna para describirte.
Eras la mejor y la mas complicada frente del objetivo; pero ahora que veo esas fotografías... veo cada parte de ti y como amaba cada parte de ti.
Me dueles porque no eres un animal como lo fuera la mascota de alguien, que solo encadenado o sin atención los mantienen y los olvidan como quien se ve al espejo y se va.
Tu definitivamente no. Y eso es lo que mas duele de que ya no estés.
Todos los días tenias nuestra atención... y seguiré diciéndolo como pudiste ser tan amada en un seno familiar tan disfuncional. Hasta me eras útil hasta para desquiciar a mis papas.
Veo y reveo las imágenes que quedaron en pixeles y en papel.
No puedo aceptar que no estés, el vació que siento por ti es notorio y el olvidarte me da cargo de conciencia.
Porque sé que tu no te olvidaste de ninguno de nosotros y todo nos lo diste... aunque ya no estés, aunque a esos metros bajo tierra ya no veas ni sientas. Tu recuerdo perdura, perdurara en este hipocampo. Y que acá fuiste feliz, no puedo ni dudar eso. De donde venias y lastimosamente a muy temprana hora te retiras..
La verdad es te extraño y aunque voy en el proceso de aceptación... hay momentos del día a día que quedaron marcados en estos mas de dos años que estuviste con nosotros.
En el momento de llegar a casa y abrir la puerta delicadamente porque sabia que ella estaría siempre del otro lado.
Al dormir ella hacia los últimos ruidos en casa... ahora todo ruido es un poco tétrico.
El saber que acá mientras yo me establecía horas en el ordenador, haciendo mas nada como esta entrada. Ella estaba siempre por acá... caminando, ladrando a los pájaros... o sencillamente echada.
Hay cosas que no me salen palabras para escribir tales detalles que me hacen pensarla.
Habían cosas que acostumbraba hacer; montarla encima de mis hombros, darle mortales, agitarle su hocico para que se enojara y jugara... acercarme cuando comía porque se enojaba pero era tan dulce que no era capaz de morder a nadie de la familia, mas solo se estresaba.
Ella es tan ella que aun me da gusto pronunciar su nombre y creer que prosigo el saludo de entrada cuando llego a la casa desahitada por las tardes...
Es que sin ti, la casa ha sido un delicado solaz; que ahora lo noto tan desconocido, que es posible vernos las caras con mi familia y pensar... que silencio. Lo mas irónico que tu no hacías ruido.
Y es que mi querida Canela, solo tu estancia en esta casa era tan inmensa que sin estar a la vista, sin hacer ruido estabas acá.
Ahora si tu estuvieras y tuvieras voz y noción de expresarte con la voz, dirías ¿Que paso acá?
Y es que la realidad no te olvidamos... pero poco a poco se que pasara y te olvidaremos, pero no un olvido rasante... un olvido pasajero que va y que viene.
¿Sabes? aun te llevo de luto. Porque lo único que no quiero que suceda desde tu partida es que te olvidemos aunque es enfermizo si no te dejo ir.
Así como a los viejos perros, que si bien decimos así era el "mupe" o el "esfer" solo en la calle vivia o el "gringo" como apestaba.
¡Rayos! ¡TU NO! Tu no solo dejas temas de que hablar, si no que tu eras tan compleja que si hay cosas que te describen... son demasiadas que no cabe ninguna para describirte.
Eras la mejor y la mas complicada frente del objetivo; pero ahora que veo esas fotografías... veo cada parte de ti y como amaba cada parte de ti.
Me dueles porque no eres un animal como lo fuera la mascota de alguien, que solo encadenado o sin atención los mantienen y los olvidan como quien se ve al espejo y se va.
Tu definitivamente no. Y eso es lo que mas duele de que ya no estés.
Todos los días tenias nuestra atención... y seguiré diciéndolo como pudiste ser tan amada en un seno familiar tan disfuncional. Hasta me eras útil hasta para desquiciar a mis papas.
Veo y reveo las imágenes que quedaron en pixeles y en papel.
No puedo aceptar que no estés, el vació que siento por ti es notorio y el olvidarte me da cargo de conciencia.
Porque sé que tu no te olvidaste de ninguno de nosotros y todo nos lo diste... aunque ya no estés, aunque a esos metros bajo tierra ya no veas ni sientas. Tu recuerdo perdura, perdurara en este hipocampo. Y que acá fuiste feliz, no puedo ni dudar eso. De donde venias y lastimosamente a muy temprana hora te retiras..


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