martes, 14 de enero de 2020

Detenerse

Te preguntas si tu vida tiene valor, por el hecho que en donde estas pareciera que o hay nada...

En pleno inicio del año 20 20 y cumplidos los 24 años, divagaba diariamente en pensamientos, sin fruto o beneficio. Con ambiciones e ilusiones de promesas a mi mismo... todas imaginativas, siendo realista a quien no le ha pasado.

Pero en este día, precisamente hoy me detengo o el destino toma mano de interrumpir mi hábito de varios días pasados. Para exactamente detenerme, respirar y volver a pensar.

Y pasado esto, puedo ver una amplitud de sucesos y de cambios, sobre ello actitudes que ya han sido modificadas, no por decisión o determinación propia, claramente se dan por quizá si mismas.

Repitiendo a quien no le ha pasado.

En ello sigo pensando, y aunque hay etapas en donde uno ejecuta ciertas cosas; tiempo para hacer, para pensar y para recordar. Al menos esas han sido las etapas en mi corta vida que he logrado explicarme. En qué etapa estoy pasando me parece que es una etapa que suma las anteriores, y es que cada etapa es una habilidad desarrollada o en su semejanza de ser así, se han ido adicionando hasta este momento. 

Avanzar... en si no eh tenido los triunfos correctos según mi perspectiva, pero que si existe avance aunque no es un progreso visible o tangible. Pues los rubros que mi destino a sido colocado en estos años no han tenido progreso significativo. Pero es aquello, profundamente aquello que no se ve, donde cada uno va teniendo ese progreso a su manera.

El conocerse a sí mismo, el adentrarse a si. Eh podido comprender que me puedo detener en este momento y no es hacia atrás donde debo ver mis avances que francamente son claramente pocos y posiblemente poco relevantes. Es que el momento de hoy en detenerme no es para abrir los ojos.

Es la intersección entre lo externo con lo interno, acá en manifiesto un equilibrio sobre mi mismo, donde el control de las cosas no se realiza textualmente controlando las manifestaciones físicas que nos ofrece el entorno. Es probable que el total de las cosas sean fielmente internas, domesticarnos a nuestro gusto.

Como el crear un sándwich, con los ingredientes que más agraden y cuidar que los que no agraden no buscar desecharlos, probablemente en ocasiones tendremos necesidad de esos ingredientes y solo es de intuir su utilidad y ajustarlos, con un toque de aderezo y sal al gusto.