Maldita y bendita profesión,
Que prolongas las vida,
Y calmas el dolor.
Que transmites salvación. Más no la das.
Maldita y bendita profesión,
Que vuelves empático al más mezquino,
Que también invulneras la conciencia misma,
Te disfraza con un mecanismo de defensa,
En contra de tu propio dolor;
Siendo capaz de sentir el dolor ajeno,
Y menoscabar en el tuyo propio.
Maldita y bendita profesión.
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