Hay etapas en la vida, dónde lo que es prioridad pasa a segundo plano de manera abrupta y sin aviso.
Aunque las decisiones y disciplinas ejercidas en un presente, cambian de manera radical a otras prioridades cuando uno podría pensar que las primeras son de hierro.
La vida nos enseña que no hay postura de acero que se mantenga firme ante sucesos nuevos y calamidades.
Quizá el estoicismo nos trata de mantener en una zona de equilibrio, dónde los cambios son parte de la vida y dejar fluir la existencia en base a los sucesos mismos que no están en nuestras manos o decisiones modificarlo.
Un embarazo, una perdida, un fallecimiento, una enfermedad terminal o crónica, un cambio de domicilio, delincuencia, la separación, las catástrofes.
Quizá la mayor parte mencionadas aumentan nuestra resiliencia, pero el fundamento de lo dicho, es la postura y la disciplina firme. Quizá un corazón indeleble pueda mantenerse, pero quizá en el entendimiento de la vida, "hasta el más fuerte se quiebra".
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